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18.4.11

¡Oops! Ayuda para las situaciones vergonzosas

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Life & Beauty Weekly: Ser saludable

By Valerie Kalfrin for Life & Beauty Weekly


El mal aliento, el sudor, la incontinencia, los gases... han inspirado muchos chistes, pero en la vida real son tan humillantes que no te atreves a contárselo a nadie. Sin embargo, si experimentas algunos de estos problemas frecuentemente, es importante que consultes a tu médico. “Los médicos estamos acostumbrados a tratar temas vergonzosos y privados”, dice el Dr. Kenneth L. Savage Jr., médico osteópata en el University Community Hospital en Tampa, Fla. Sigue leyendo para saber más acerca de esos problemitas médicos que nadie se atreve a contar.



Mal aliento
"Si estás constantemente mascando chicles de menta y hace mucho que no vas a ver a tu dentista, es recomendable que lo hagas pronto", dice Savage. El mal aliento puede ser una señal de enfermedad periodontal o de otros problemas dentales. Cepilla tus dientes y utiliza hilo dental regularmente y bebe mucha agua para eliminar a las bacterias que causan el mal olor.

También es posible que el problema se encuentre más abajo. "El mal aliento puede ser un signo de una mala digestión, que deja comida en tu estómago", dice el Dr. William LaTorre, quiropráctico y médico holístico que está al mando del LaTorre Wellness Center en St. Petersburg, Fla. Los alimentos probióticos o los suplementos con enzimas digestivas pueden ayudarte.

Finalmente, el mal aliento puede ser síntoma de enfermedades más graves como reflujo de ácido o diabetes, por lo que te aconsejamos que consultes a tu médico si persiste. “Un olor dulce pero acre puede indicar niveles altos de azúcar en sangre”, dice Savage.



Demasiado sudor
La transpiración excesiva no es solamente un asunto de manchas de sudor bajo los brazos sobre tu camisa. Es posible que cuerpo completo, incluyendo tus manos, pies, rostro, pecho y espalda, se vea afectado. La transpiración puede ser el resultado de numerosos factores: factores hereditarios, desequilibrio hormonal, afecciones de la tiroides, estrés, menopausia o demasiada comida picante, así que es mejor que consultes con tu médico para identificar la verdadera causa de tu problema. "Los antitranspirantes y desodorantes con receta pueden ayudar en ciertos casos", dice Savage. Para la transpiración que no responde a los tratamientos tópicos, existen otros tratamientos médicos, como inyecciones de Botox.



Pérdida del control
La incontinencia urinaria causada por el estrés (el nombre elegante de hacerse pipí) puede ocurrir cuando estornudas, toses, te ríes mucho y aún cuando te sientas o te paras. "Todo esto cambia la presión que los músculos abdominales ejercen sobre la vejiga", dice Savage. Con el tiempo, los tejidos y los músculos de la pelvis pueden distenderse, especialmente si has dado a luz o si estás en la menopausia.

Por suerte, la solución puede ser tan simple como reducir tu consumo de cafeína o ir al baño con frecuencia. También puedes probar con los ejercicios de Kegel: Tensa los músculos de la pelvis (como si trataras de evitar orinar), mantente así hasta contar hasta cinco y luego relájalos. Repite el ejercicio cinco veces más, para empezar, y cuando ya estés acostumbrada intenta hacerlo 10 veces. Para casos más agudos, otras opciones incluyen utilizar toallas descartables o un pesario (un dispositivo de soporte parecido al diafragma anticonceptivo), tomar medicamentos o tratar el problema quirúrgicamente.





Eructos y... cosas peores
Todas nos hemos sentido humilladas alguna vez por uno de esos eructos que hacen temblar las paredes o por un inoportuno gas. "Afortunadamente el exceso de gas no es en sí algo serio", dice Savage, "y en la mayor parte de los casos los alimentos que ingerimos son los culpables". La comida chatarra, los alimentos procesados y los carbohidratos simples como el pan blanco, pueden producir gas, pero también pueden hacerlo otras comidas más saludables como los frijoles, el brócoli y los pimientos.

Savage recomienda que
observes qué tipo de comida no te cae bien y que reduzcas su consumo, a la vez
que aumentas tu ingesta de agua y fibra. También puedes evitar los gases
tomando un suplemento especial antes de las comidas. Pero si sufres de dolores
abdominales, diarrea u otros problemas intestinales además de gases, es hora de
que consultes a tu gastroenterólogo para investigar de dónde viene el problema
realmente.

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