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Síndrome premenstrual -El terror de cada mes-

Síndrome premenstrual -El terror de cada mes-



Todos los meses, antes de la llegada del periodo, tenemos que ver cómo nuestro cuerpo se hincha como un globo, cómo nuestras reservas de energía bajan a cero o cómo nuestro sistema lagrimal se activa a la menor oportunidad. Es lo que se conoce como síndrome premenstrual.



Cada mes, antes de la llegada de la menstruación, muchas mujeres (según las estadísticas el 80%, especialmente entre los 20 y los 40 años de edad) sufren los síntomas de esta alteración hormonal: retención de líquidos, sensibilidad a flor de piel, cambios de humor, dolor generalizado, fatiga… Es lo que se denomina el síndrome premenstrual.



Estrés premenstrual

El síndrome premenstrual no es un invento de la mujer para ser el centro de atención durante los días previos a la regla, como opinan muchos hombres. El cuerpo femenino se convierte en estos días en auténticas bombas hormonales. Los niveles de estrógeno y progesterona disminuyen de una forma tan drástica que perturban el equilibrio físico y emocional del cuerpo, produciéndose una sobrecarga que da lugar a lo que muchos médicos denominan ‘estrés premenstrual’.


También las endorfinas, sustancias producidas por el cuerpo humano para aliviar el dolor, y los niveles de serotonina, cuya disminución se relaciona con alteraciones emocionales como la depresión, se ven afectadas por los ciclos menstruales.


Todo ello hace que muchos médicos basen científicamente los síntomas del síndrome premenstrual en los cambios hormonales y las alteraciones de los neurotransmisores químicos que el cuerpo femenino genera habitualmente.


Los síntomas se producen de siete a diez días antes del sangrado mensual y suelen desaparecer cuando comienza el período




Una semana de malestar general

Aunque los síntomas del síndrome premenstrual y la intensidad de los mismos varían de una mujer a otra, en general se producen de siete a diez días antes del sangrado mensual y suelen desaparecer cuando comienza el período.



Generalmente suele ser un trastorno leve y sin mayores consecuencias, pero un 2% de las mujeres que lo padece tienen síntomas físicos y psíquicos tan severos que les imposibilitan continuar durante estos días con su ritmo de vida habitual.





Trastornos físicos

Te levantas un día para ir a trabajar y cuando te miras al espejo, ¿qué encuentras? Una espinilla que delata que la menstruación está cerca. Entonces vas al calendario y constatas lo que ya intuías: te quedan menos de siete días para que te baje la regla.
Y es que los trastornos en la piel, como el acné o la dermatitis, son uno de los primeros síntomas que te avisan de que te encuentras en la fase premenstrual.


Otros síntomas, que seguro también te sonarán, son el trastorno del apetito, con antojos generalmente por el dulce; la retención de líquido, que provoca un aumento fantasma del peso corporal; la sensación de llenura y estreñimiento; hinchazón, especialmente de los senos; y dolores localizados en espalda, cabeza o articulaciones; además de fatiga y mucho sueño.


También es habitual que haya una disminución de la libido, piensa que las hormonas están alteradas y hasta que no se vuelvan a restablecer los niveles de estrógeno no hay mucho que hacer. Pero no hay por qué preocuparse, al inicio del ciclo el deseo sexual se vuelve a despertar.




Cambios psicológicos

Si bien sabemos cómo controlar los cambios físicos, es el estrés psicológico el que más afecta a nuestras relaciones personales, especialmente con el sexo masculino, que no entiende el por qué de nuestros cambios de humor.
Como respuesta a las variaciones hormonales nuestro cuerpo reacciona con sentimientos contradictorios. Se viven días intensos de gran hipersensibilidad emocional, por lo que es habitual pasar del amor al odio, de la ira al cariño, de la tristeza a la alegría, en cuestión de segundos.


Si como dice el viejo proverbio “todo depende del color del cristal con que se mira”, en estos días sólo existe uno: el negro. Disminución del amor propio, falta de confianza, ataques de llanto y depresión, constituyen los ingredientes fundamentales de nuestro estado emocional premenstrual.


Si a esto le añadimos la ansiedad que produce el no poder controlar estos sentimientos, la desdicha está servida.


La solución pasa por aprender a dominar nuestro cuerpo y no facilitar el camino para que las hormonas campen a sus anchas.




Un plan paliativo para evitar los síntomas

El síndrome premenstrual puede interferir en nuestras actividades diarias si no se sabe cómo controlarlo. Si bien no existe un protocolo médico para este problema, un estilo de vida más sano te ayudará a lidiar con los síntomas.

Alimentación. En los días previos a la regla evita consumir alimentos que pueden ser agresivos para tu organismo, como la carne, la sal, el azúcar, queso, frutos secos o especias fuertes, así como el alcohol o la cafeína. Decántate con una comida más sana y ligera, como ensaladas y verduras. Bebe mucha agua y toma infusiones. Además, asegúrate de abastecer al cuerpo de suficientes vitaminas y minerales, te harán falta.


Ejercicio. El deporte es una práctica que nos hace sentir bien siempre. Pero en los días previos a la regla, se vuelve fundamental. Un ejercicio físico suave te ayudará a aliviar los síntomas, tanto físicos como psicológicos. Una caminata o una sesión de piscina son unas buenas armas para combatir la sensación de tristeza.


Estrés. Si al estrés premenestrual le unes el estrés laboral o familiar, ni tú misma serás capaz de soportarte. Por eso es fundamental que en estos días te tomes las cosas con más calma y huyas de todo aquello que pueda activar tus nervios. El yoga, ejercicios respiratorios o cualquier otra técnica de relajación puede ayudarte a liberar tensiones. Si tienes pareja, puede ser el momento perfecto para que muestre sus habilidades en la técnica del masaje.


Existen otras medidas caseras que también te pueden servir. Por ejemplo, un consejo útil que funciona bastante bien es controlar tu ciclo menstrual. Saber en qué etapa estás te ayudará a anticiparte a los síntomas.


El descanso también es clave para estos días. Debes dormir lo suficiente para que el cuerpo pueda afrontar con energía los cambios hormonales.


Por último, dedicar algún momento del día a alguna actividad lúdica te ayudará a relajarte y a controlar esos cambios de humor. Leer un buen libro, escuchar música, ir al cine o dar un paseo, pueden ser buenas opciones.


Fuente:http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu29513.htm
Foto de portada pixabay/silviarita

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