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4.10.11

Mamas que dejan de trabajar para cuidar a sus hijos

Mamas que dejan de trabajar para cuidar a sus hijos


Me encontre este post en bebesymas.com que me encanto se los comparto, diez cosas que no se le deben decir a una madre que decide dejar de trabajar para cuidar a sus hijos, obviamente si hubiera una conciliacion laboral coherente muchas madres podrian seguir trabajando, y cuando terminen de leer este divertido (pero muy real artículo, AQUÍ pueden leer mi historia...,


"1. ”Pero ya mismo buscarás un trabajo de verdad, ¿no?”


Porque claro, estar en casa no cuenta, no es trabajar… Ante esto una madre podría responder: “Sí, podría ir a una casa a limpiar. También he visto que buscan gente en la tienda de la esquina, donde planchan ropa. Incluso la guardería que hay a dos manzanas de aquí busca gente para cuidar niños,… pero ahora que lo pienso, cobraré por limpiar la casa de los demás, por planchar la ropa de otras personas y por cuidar a niños que no conozco y tendré que pagar a una guardería para que otra cuide a los míos”. Visto así suena absurdo, ¿verdad? ¿Para qué buscar un trabajo en el que tienes que pagar a otra por hacer lo que puedes hacer tú?



Sin embargo, no todas las mujeres tienen trabajos que se replican en casa (como limpiar, planchar o cuidar a los niños), y no siempre se podrá dar esa respuesta. Da igual. Una mujer valora el momento de su vida en el que se encuentra y hace lo que considera mejor para toda la familia. Si en ese momento prefiere ganar menos dinero para criar a sus hijos nadie debería juzgar dicho acto como una pérdida de tiempo porque, de hecho, está dando a sus hijos aquello que más necesitan en la infancia, su presencia (y esto no se puede valorar económicamente).



2. “Ahh, o sea que… ¿no trabajas?”

“Pues sí, nada menos que 24 horas al día, como todas las madres del mundo”. La diferencia es que a las madres que no tienen un trabajo remunerado nadie les paga, nadie les reconoce los méritos, nadie les da vacaciones pagadas y nadie les explica lo que le pasó ayer ni escucha sus inquietudes ni sus historias con sus parejas.



Dicho de otro modo, son madres que no desconectan de la vida que han elegido (que en el fondo ellas sabrán, pues así lo han elegido) y, bajo mi modo de verlo, es una manera de vivir más difícil que el de las madres que sí van a trabajar recibiendo un sueldo a fin de mes. Sin ir más lejos, varias mujeres que conozco tiemblan cuando sus hijos tienen varios días de fiesta y tienen que quedarse con ellos y varias dicen al acabar el verano eso de “uff, ahora que llego al trabajo, empiezo a descansar”.



3. “Como tú tienes mucho tiempo libre, ¿podrías hacer fotocopias de esto y cortar estas cartulinas para las actividades del AMPA del colegio?”

“Sí, poder puedo, pero no porque tenga mucho tiempo libre. Ya buscaré un hueco o me quitaré horas de sueño para hacerlo, porque durante el día, entre dar el pecho al otro, preparar la comida y recoger la cocina, hacer cuatro viajes al colegio para llevar y traer al mayor, limpiar la casa, poner lavadoras, planchar la ropa y doblarla, ir a comprar, al banco, al parque con el pequeño con el que además juego en casa y algunas otras cosas que me dejo, no me queda mucho tiempo libre, la verdad.”



Las madres que deciden quedarse en casa con sus hijos suelen hacerlo con todas las consecuencias. Se hacen cargo de los hijos que son pequeños y no van al cole, de los que son mayores y sí van, de los quehaceres de la casa, de la compra y muchas otras cosas y muchas veces, cuando la pareja llega, quedan aún cosas por hacer.



Podrían tener la ayuda de la abuela o el abuelo, que ya están jubilados y no trabajan, pero ya que están ellas, mejor dejar a los abuelos descansar, que suficiente han trabajado y suficientes niños han criado como para que ahora tengan que volver a hacerlo. Si han de estar con ellos, pues que sea para jugar y disfrutar (como ideal para los abuelos, aunque de vez en cuando, si están dispuestos a echar una mano, no se les niega, por supuesto).



4. “¿Todo el día con tus niños? No puedo imaginármelo…”

Bueno, son niños y se comportan como tal. Tienen su manera de hacer las cosas y muchas de las cosas no saben cómo hacerlas. Son individuos en formación con unas necesidades e inquietudes diferentes a las de los adultos y, por definición, necesitan la compañía de un adulto como agua de Mayo, tanto para divertirse como para crecer y aprender.



Lo mejor que una madre puede hacer por sus hijos es ser ese adulto que les acompañe en el camino: siembra y recogerás. Es cierto que habrá días mejores y días peores, pero estar con tus hijos, que son las personas a las que más amamos en el mundo, debería ser maravilloso y no un suplicio. El roce hace el cariño y claro, cuando uno se acostumbra a pasar un tiempo determinado (poco) con sus hijos luego cuesta pasar más tiempo con ellos, porque no es costumbre. Es como las parejas, muchas veces no se conocen de verdad hasta que llegan las vacaciones y pasan mucho más tiempo juntos (para lo bueno y para lo malo) o hasta que llegan a la jubilación y pasan todo el día juntos.



5. “Qué envidia me das. A mí también me gustaría que mi marido fuera rico para poder dejar de trabajar”

“¿Mande? ¿Marido rico? No hija no… tanto tienes, tanto gastas. Si quieres cambiarte de piso por uno más grande, tener dos coches, irte de vacaciones en Navidad y en verano y salir los fines de semana por ahí porque la casa ‘se te cae encima’, es normal que tengáis que trabajar los dos.”



Si en cambio optamos por no cambiar de piso, tener un sólo coche, ir sólo de vacaciones en verano y allí donde nos inviten y si el fin de semana optamos por disfrutar de nuestro hogar, que tanto sudor nos costó conseguir y que tantos años nos llevará pagar, pues quizás no tengas que trabajar tanto… No es que todo el mundo pueda permitirse prescindir de un sueldo, pero muchas personas sí pueden hacerlo. Todo es proponérselo.


No es más rico el que más tiene, sino el que menos gasta.



6. “¿Qué haces todo el día, por cierto?”

“Pues nada, pongo al niño en la hamaca y yo me tumbo a ver la tele o a tomar el sol… si hace mal tiempo o es invierno dejo al niño con la abuela y yo me voy de compras o al gimnasio (no te jode)”.



Supongo que no hace falta hacer una lista de lo que hace una persona que se dedica a cuidar a sus hijos, ¿no? Digamos que, en resumidas cuentas, una madre que se queda con sus hijos está tratando de educarles del mejor modo posible, con el mayor cariño que les puede dar, con el tiempo que los niños necesitan y con las actividades más típicas del día a día para que los niños crezcan educados, respetuosos, autónomos, comunicativos (uno de los grandes problemas en la relación padres-hijos, la falta de comunicación) y con seguridad en sí mismos y una buena dosis de autoestima.



Además de eso, pues hace todo lo demás, sacar la casa adelante, ir de compras, hacer comidas, poner lavadoras, etc. todo ello delante del niño o con el niño, que ve que la vida no es solo jugar y jugar, sino también mantener el lugar donde uno vive más o menos limpio, ordenado y con comida para alimentarse.



Eso es lo que hace una madre todo el día, por cierto.



7. “¿Y todo lo que estudiaste? ¿Tu carrera, tu trabajo,…?”

El saber no ocupa lugar y estudiar una carrera no siempre tiene que conllevar trabajar en algo, aunque sí es cierto que lo habitual es escoger la carrera que te lleva a trabajar de eso que quieres trabajar.



En cualquier caso, dudo que ninguna mujer decida no estudiar porque “de aquí a pocos años seré madre”, sino que la mayoría de mujeres estudia para tener una educación, para tener una profesión que les gusta y trabajar de ello si puede ser, como hacemos todos los que en su día decidimos estudiar, vamos.



Una vez se es madre, la vida gira como una tortilla (o no) y muchas mujeres prefieren postergar sus años de trabajo para dedicarse a eso que en ese momento es más importante para ellas, que son sus hijos. El título no se lo va a quitar nadie, así que el día que quiera volver a trabajar seguirá teniendo la carrera en el currículum.



¿Perderá algunas oportunidades y tendrá problemas para encontrar trabajo? Puede ser, por eso la decisión de quedarse en casa para cuidar a los niños y educarles es tan complicada.



Todo es cuestión de escoger la elección que más satisface a todas las partes involucradas (dentro de la familia) y después ya se verá. Hay mujeres también que decidieron seguir trabajando al acabarse la baja maternal que ahora que sus hijos ya son autónomos se han quedado sin trabajo. Mirando atrás podrían pensar que “ya podría haberme quedado con mis hijos”, pero claro, volviendo atrás, en aquel momento, nadie les dijo cuánto tiempo trabajarían.



8. “Eso explica por qué tus hijos tienen tanta ‘mamitis’”

“¿Qué es la mamitis, la inflamación de una madre? Si te refieres a que están muy apegados a mí, es cierto, lo están, pero en contra de lo que piensa la gente es algo normal, es lógico y no es malo.”



Esto lo hemos comentado más de una vez. Los niños que tienen un referente cercano (cerca) y válido (que les hace caso), suelen hacer mucho uso de él. Esto es normal porque los niños están aprendiendo de nosotros, con nosotros y ellos solos también, simplemente observando o inventando.



Cuando un niño se siente inseguro con algo tiene dos opciones: llamar a alguien para que le ayude o no hacerlo a riesgo de equivocarse. A veces equivocarse está bien, porque puede ser un punto de partida para aprender otra cosa, pero a veces, sobretodo si un niño es pequeño, equivocarse puede ser peligroso, así que lo habitual es que el primer impulso sea hacer lo primero, pedir ayuda.



Si cuando la pide alguien acude, los niños aprenden que pueden pedirla siempre que sea necesaria. La ayuda no tiene por qué ser “ya te lo hago yo”, sino que puede ser un “te lo hago, fíjate como lo hago e inténtalo tú también”. De ese modo los niños aprenden también y después, cuando sepan hacer algo, dejarán de pedir ayuda (para eso concreto).



A medida que crecen son más capaces de resolver problemas, tienen más seguridad en sí mismos y por lo tanto piden cada vez menos ayuda. Es decir, no por estar más tiempo con la madre serán más dependientes después, sino más bien todo lo contrario, serán más autónomos e independientes porque han tenido una buena maestra.




9. “Qué raro… pensaba que tendrías la casa súper limpia”

“Yo en cambio pensaba que eras más educada, pero ya veo que no…”.



En este sentido creo que no hay mucho que decir. Si una madre se queda en casa para cuidar a sus hijos lo más lógico es que lo primero sean los niños y lo segundo sea la casa. Cuando son bebés es difícil, que no imposible (porque para eso estamos las parejas), tener la casa ordenadita.



Una vez los niños son más autónomos y pasan más tiempo entretenidos con algún juguete las madres pueden ir haciendo más cosas mientras controlan al niño, de manera que la casa esté más visible.



10. “Más cansada estoy yo, que además de cuidar de mis hijos trabajo”

“Vale, pues me has ganado… tienes el premio a la madre más sufrida y más agotada. No sabía que era una competición, si lo sé hoy no duermo”.



Por alguna extraña razón parece que madraza es aquella que llega a la cama hecha polvo, agotada física y mentalmente, pero que llega a todo, no se sabe bien cómo, y parece que para saber quién ha tomado la mejor decisión habría que ver qué madre se cansa más…



“Todo el día con mis hijos, es precioso, agotador, pero precioso… y no lo cambio por nada”, podría decir una madre.



“Bueno, yo sí que estoy cansada, que también estoy por mis hijos y además tengo que trabajar”, podría contestarle otra.



En este punto del diálogo aparece la competición, como si la primera no pudiera estar cansada o agotada y la queja sólo pudiera ser exclusiva de las madres trabajadoras.



Seguro que todas las madres se cansan, pero no hace falta competir. No existe un premio a “la más mejor”. Yo hay días que no hago demasiadas cosas y llego a la cama rendido, y otros que en cambio no he parado y que al ir a dormir aún tengo cuerda. ¿Puedo decir “estoy cansado” el día que estoy cansado? ¿O tengo que callarme porque hay gente a mí alrededor que considera que está más cansada que yo?



Resumiendo

En resumidas cuentas, tantas palabras podrían haberse resumido en “nadie debería decir nada a una madre que deja de trabajar”, igual que podríamos decir “nadie debería decir nada a una madre que no deja de trabajar”, pero de vez en cuando vale la pena plasmar las palabras, las frases que muchas madres pueden llegar a oír, más que nada para reflexionar, para ver las tonterías que puede llegar a decir la gente, para ver lo poco respetuosa que puede llegar a ser y para ver que un problema de todos, que es que los niños, a las 16 semanas de nacer, ya no tienen a nadie que les pueda cuidar, acaba por dividir a una sociedad que se “pelea” entre sí, cuando debería unirse para quejarse por esto mismo."


Lee AQUÍ mi historia de cómo decidí dear de trabajar para dedicarme a mi familia...






Fuente:www.bebesymas.com
 

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